El método 7×7 sirve para hacer las 7 comprobaciones que marcarán la diferencia en esos 7 segundos de oro.
# 1. Comprobación del impacto visual
Colócate a 1 metro de la pantalla por cada 10 pulgadas de monitor. Por ejemplo, si la pantalla es de 29 pulgadas, ponte a 3 metros.
¿Qué es lo que más se ve?
Si los elementos que más destacan no son el titular, la llamada a la acción y la imagen del producto, revisa tu diseño.
Asegúrate de que el titular y la llamada a la acción son legibles a esa distancia.
¿Se identifica a simple vista dónde está la llamada la acción?, ¿sin pensar?, ¿sin buscarla?
Te conoces de memoria tu landing page ¿verdad? Si aun así, contigo como sujeto del test, no se supera esta comprobación, imagínate el resultado con otra persona. Mejor, no lo imagines: pide a otras personas que no hayan visto antes la página que hagan esta misma comprobación; 5 o 6 son suficientes para sacar conclusiones.
Si tienes problemas de legibilidad, no olvides que la causa puede estar no sólo en el tamaño de la letra sino también en un exceso de estilismo (fuentes “exóticas”, fondos de color que dan problemas de contraste, etc.). El diseño web tiene sus propias leyes. Una landing page y un cartel impreso no son lo mismo. El diseño para web requiere conocimientos específicos que no todos los diseñadores poseen.
# 2. Optimización de la llamada a la acción
Mima la llamada a la acción, tu “call to action”. El call to action es el rey de la landing page.
Piensa en esto: en un salón del trono ¿qué es lo que hace que todas las miradas de la corte se dirijan hacia el monarca? ¿Acaso el rey es el triple de grande que el resto de los mortales? Si no es su tamaño, ¿qué es?
Si preguntas a un buen diseñador gráfico, te dirá, entre otras cosas, que los espacios en blanco alrededor de la pieza clave de la composición, los márgenes, guardan el secreto de su jerarquía visual.
En su salón del trono, el rey ocupa un lugar preeminente de la sala, y su espacio personal es incomparablemente mayor que el de los demás. Mientras los cortesanos se aprietan en los lados de la sala, codeándose con gentes de menor jerarquía, en torno al rey no hay nada, salvo su trono, los atributos de su poder y quizás una o dos personas de muy alto rango, situadas a prudente distancia.
¿Es tu CTA el rey de tu landing page en su salón del trono? ¿O es sólo un grandullón haciéndose hueco en un ascensor abarrotado?
# 3. Revisión del titular
Copia el titular y pégalo en hoja en blanco del bloc de notas. Sin ninguna otra información alrededor, ¿sigue estando claro, y sin ningún género de dudas, qué es lo que ofrece la página? (normalmente, “qué es lo que vende”).
¿Incluye el titular palabras clave que definen el producto o servicio?
Por ejemplo: si vendes suscripciones a un evento y el titular es “¡¡¡No te lo pierdas!!!”, ¿aún seguirías pensando que es un buen titular? ¿“No te pierdas” el qué?
Asegúrate, además, de que el titular es realmente un titular y se percibe como tal.
Si es necesario, no dudes en incluir un subtítulo. No corras el riesgo de no transmitir de forma clara, inequívoca y seductora tu oferta.
Un buen titular destila la esencia de todo el contenido de la landing page en una sola frase.
# 4. Medición de tiempo de carga
Limpia el historial de navegación y asegúrate de que el navegador ha vaciado la caché (en Chrome, Historial –> Borrar todos los datos de navegación, casilla de verificación “vaciar caché”). A continuación, cronometra el tiempo de carga de tu sitio. No uses herramientas online para hacer una medición “técnica”. Se trata de conocer el tiempo de carga “percibido” por el usuario.
¿Tienes que esperar más de 1 segundo para ver la página en tu pantalla? ¿Más de 2? Plantéate hacer algo al respecto (que en función de tus conocimientos y de tus recursos puede ser algo que debas hacer tú mismo, como instalar o reconfigurar un plugin de caché, o algo que tengas que pedir a un experto).
No olvides nunca que, a partir de un segundo, el usuario se empieza a impacientar.
# 5. Enumeración de beneficios
Para tomar la decisión que tú esperas, tu audiencia quiere saber qué es lo que va a ganar. Evidente ¿verdad? Entonces, ¿por qué vemos tantas landing pages que omiten este tipo de información, o que la sustituyen por meros datos?
El problema suele residir en la confusión entre “características” y “beneficios”. El cliente quiere saber cómo un producto o servicio va a resolver sus necesidades en último término. Quizá necesite saber también otras cosas, quizá no, pero son los beneficios (y con qué eficacia han sido comunicados) los que marcan la diferencia a la hora de obtener resultados.
Piensa en los beneficios desde el punto de vista del usuario. Citar como beneficio un aspecto irrelevante equivale a señalar una desventaja
Otra idea clásica al respecto de esta cuestión:
Si para describir un beneficio tienes que abusar de los adjetivos, es que no es un beneficio real.
Tu oferta ¿resuelve una necesidad? Explícalo en una breve frase. Crees que es ¿estupenda y maravillosa? Piensa en cómo esa convicción te puede motivar a ti, pero no creas ni por un momento que tu percepción del producto es un argumento de venta. Tu cliente solo creerá que tu producto es genial si lo dicen otros, nunca si lo dices tú.
# 6. Supresión de distracciones
¿Ofreces al usuario alternativas que lo sacan prematuramente de la landing page sin convertir? Mal asunto (y no por malo, infrecuente). En serio. Si tienes en la parte superior de la página, compitiendo con la “llamada a la acción”, enlaces y distracciones que pueden llevar al usuario a otro lugar, probablemente perderás un montón de conversiones.
Ejemplo: si vendes un viaje a las Islas Canarias y tienes un botón “Reservar ahora”, no pongas al lado otro botón “saber más sobre este destino turístico” que te saque de la landing page. Si necesitas poner textos legales, haz que se abran sobre la misma landing page en lugar de remitir al cliente a la sección legal genérica del sitio.
Recuerda:
En una landing page, el objetivo es la conversión; cualquier elemento que sirva a otra finalidad, conspira contra ti.
# 7. Prevención de la saturación
Repasa cada elemento de tu landing page. ¿Cuáles son imprescindibles? ¿Cuáles no? ¿Se puede expresar lo mismo con menos texto?
Al principio de este artículo enumerábamos los elementos constitutivos de una landing page. Esos elementos no son “lo mínimo”, sino “lo justo y necesario”. Si saturas de información tu landing page, puedes tener problemas para conseguir conversiones.
¿Qué hacer para incluir “otra información” imprescindible, sin que el usuario se tenga que salir de la página? Un modal (capa con información adicional que se superpone cuando el usuario necesita ampliar la información o resolver una duda), en el lugar adecuado, puede ser la solución. Los textos desplegables, sin abusar, también pueden ayudarte a resolver este tipo de problemas.
Conclusión
Seguro que ya has deducido cuál es el nexo común de todos los puntos tratados: la síntesis.
Una buena landing page refleja, sobre todo, un esfuerzo de síntesis absoluto.
La mayoría de las landing pages fallidas se caracterizan más por lo que les sobra que por lo que les falta.

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